El Día Mundial para la Prevención del Suicidio, celebrado cada 10 de septiembre, subraya la importancia de reconocer tres señales especialmente relevantes: dolor, desconexión y desesperanza.
Identificar estas tres D puede facilitar una intervención temprana. Para conseguirlo, los avances científicos, protocolos clínicos, escalas de evaluación y campañas de prevención deben llegar con claridad a profesionales, pacientes y familias de cualquier lengua.
